La mosca de Minecraft hace la pregunta que el cine de simulaciones nunca pudo hacer
Matrix, Nivel 13 y eXistenZ necesitaban que alguien se diera cuenta. Esta mosca no puede darse cuenta de nada, y ahí es donde empieza lo interesante.
Matrix, Nivel 13 y eXistenZ necesitaban que alguien se diera cuenta. Esta mosca no puede darse cuenta de nada, y ahí es donde empieza lo interesante.
Nebo zovyot y Planeta bur entraron en el circuito americano dobladas, retituladas y con planos nuevos rodados en dos días. Qué compró Corman, qué hizo con ello y por qué el espectador occidental vio a Klushantsev durante décadas sin saber su nombre.
En 2008 apareció en el Museo del Cine de Buenos Aires un duplicado en 16mm con veinticinco minutos que no se veían desde el estreno berlinés de 1927. La restauración decidió no disimular el destrozo. Fue la decisión correcta.
En 1982 Nigel Kneale exigió que quitaran su nombre de Halloween III. Cinco años después, John Carpenter acreditó su propio guion a un tal Martin Quatermass. La broma explica media filmografía de Carpenter y un molde fijado en la televisión británica de los cincuenta.
En 2008 una directora de museo se subió a un avión a Berlín con un DVD en el bolso. Dentro iban veinticinco minutos de la película de Fritz Lang que se daban por perdidos desde 1927, rayados y en 16 mm, pero ahí.
«Lost in Translation» es de 2003 y «Her» de 2013. Entre las dos hay un matrimonio que se acabó y una respuesta que tardó diez años en llegar.
En cuatro años, entre Abyss, Terminator 2 y Parque Jurásico, la industria cambió la goma por el píxel. La cronología real es menos épica y más interesante: se avanzó eligiendo materiales que el ordenador supiera falsificar.
En 1956 Estados Unidos reescribió Godzilla insertando a un periodista americano y quitando más de media hora de metraje japonés. El truco de rodaje era tan simple como contratar actores por su corte de pelo.
Entre 1982 y 1984 la fiscalía británica fue publicando un listado de títulos perseguibles en vídeo doméstico. Setenta y dos películas, treinta y nueve condenas y unos cuantos cortes que sobrevivieron hasta los 2000.
Entre 1968 y 1977 las productoras españolas de terror rodaban dos versiones del mismo plano: una para la Junta de Censura y otra para el mercado exterior. Las ediciones que circulan hoy en Blu-ray suelen venir del negativo francés o alemán, no del que se estrenó en España.