Dos películas, un divorcio: por qué Sofia Coppola sigue sin ver «Her»
«Lost in Translation» es de 2003 y «Her» de 2013. Entre las dos hay un matrimonio que se acabó y una respuesta que tardó diez años en llegar.
«Lost in Translation» es de 2003 y «Her» de 2013. Entre las dos hay un matrimonio que se acabó y una respuesta que tardó diez años en llegar.
En cuatro años, entre Abyss, Terminator 2 y Parque Jurásico, la industria cambió la goma por el píxel. La cronología real es menos épica y más interesante: se avanzó eligiendo materiales que el ordenador supiera falsificar.
En 1956 Estados Unidos reescribió Godzilla insertando a un periodista americano y quitando más de media hora de metraje japonés. El truco de rodaje era tan simple como contratar actores por su corte de pelo.
Entre 1982 y 1984 la fiscalía británica fue publicando un listado de títulos perseguibles en vídeo doméstico. Setenta y dos películas, treinta y nueve condenas y unos cuantos cortes que sobrevivieron hasta los 2000.
Entre 1968 y 1977 las productoras españolas de terror rodaban dos versiones del mismo plano: una para la Junta de Censura y otra para el mercado exterior. Las ediciones que circulan hoy en Blu-ray suelen venir del negativo francés o alemán, no del que se estrenó en España.
Cualquiera puede editar y vender hoy la película de Romero sin pedir permiso a nadie, y la culpa la tiene un cambio de título hecho a última hora en 1968. El mecanismo legal es más simple y más brutal de lo que parece.
La unidad de terror de RKO trabajó entre 1942 y 1946 con tope de presupuesto, tope de metraje y títulos decididos por el departamento comercial antes de que hubiera guion. De ahí salió el fuera de campo más influyente del cine de género.
La historia alternativa lleva sesenta años en el cine y siempre cuenta lo mismo: el Tercer Reich victorioso o el Sur confederado. El punto de divergencia hispano sigue sin rodarse.
HAL, Ash, Ava, Samantha. El cine imaginó cien veces una máquina que engaña a un humano. Cuando ha pasado de verdad, no ha sido con una cara ni con una voz: ha sido con una cuenta de GitHub.
La década que inventó casi todos los clichés del género. Ocho películas que siguen en pie, dos que solo interesan como documento, y por qué casi todas hablan de lo mismo.