BSO Avatar (2009) – James Horner

Veinte primeros minutos de cinta; James Horner ejecuta un dominio absoluto sobre la imagen. Nos encontramos ante una obra importante en la carrera del compositor, siempre asiduo a sonidos clásicos muy alejados del sintetizador y sus tremendas posibilidades. Ahora no, el trabajo que el artista estadounidense plantea es, sencillamente, soberbio. Emplea los sonidos actuales entremezclados con su habitual estilo, siempre consiguiendo una atmósfera que, aunque activa, resulta elitista y cuidada.

Ni se narra, ni se apoya; Horner combina ambos flancos de la composición para cine en unos primeros veinte minutos mencionados sublimes, justo hasta la conclusión de la pequeña huída del protagonista en su avatar. Logra mezclar ambos conceptos de tal forma y con tanta delicadeza que aún el estudioso no percibirá con nitidez los breves descansos de la música, o incluso su regreso a la pantalla. Espectacular. El inicio de la partitura, y lo que será, acaba de producirse. Hemos presenciado uno de los inicios cinematográficos, musicalmente hablando, mejor tratados de los últimos tiempos.
La partitura para ‘’Avatar’’ tiene una relevancia sin igual en la historia; el ejemplo lo tenemos al inicio de las andanzas de Jake, el protagonista, en su avatar por la selva de Pandora. Cómo Horner maneja la secuencia de la chica apuntándole con la flecha, es sobresaliente. Resulta, realmente, un guión. A los pocos minutos, de nuevo en otra escena entre los dos personajes, la ejecución sigue la misma línea. El inicio es notabilísimo y el compositor mantiene una nota de graves tensa, reflejo del diálogo inquietante entre chica y chico hasta que ella cambia el discurso repentinamente, asegurando el buen corazón de él: Horner cambia los graves por la melodía hermosa e igualmente repentina y se inicia el recorrido de ambos entre árboles y selva acompañados de una narración a veces, descripción otras, de altísimo nivel, control y estudio artístico y que llega a su conclusión en uno de los instantes, a juicio de quien estas palabras escribe, más poderosos, más controlados y más absolutos de la música de cine moderna: la captura de Jake por los Omaticaya y su traslado hasta el Árbol Madre. El tema que el compositor aplica a esta llegada es fastuoso; los vientos toman el mando y aparecen solamente tres veces, justo en los tres planos del árbol (uno cenital y dos en contrapicado) que el director emplea durante el traslado. Grandioso. La sensación de autoridad, por la proximidad de la residencia del clan, que justamente es el gigantesco árbol, supera a la atmósfera de miedo o inquietud que debiera prevalecer en la mente de Jake. Inteligente propuesta. En realidad se está describiendo el centro del desenlace.

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El segundo tercio del metraje se inicia con la partitura más descriptiva, ha llegado el momento de conocer el verdadero mundo ‘’Avatar’’ y para ello el artista acude a temas delicados, dulces y muchos de ellos con gran aporte de viento y sonidos sintetizados de metal, siempre tiernos y sensibles, como es el universo que se pretende apoyar. Surgen los ritmos con percusión étnica, cuyo matiz siempre ha estado  presente en la obra y las piezas en forma de danza, que apoyan el transcurrir de la vida de Jake junto al clan, son hermosísimas, de una gran belleza ‘’visual’’ y basadas en la famosa partitura del genial músico para ‘’Titanic’’. Realmente, James Horner es un exquisito, si no el mejor, hacedor de modelos de versionado de temas pasados. Aquí, sin duda, ejecuta una traslación modificada de las notas de la famosa película y la usa como tema principal del filme.
Llegamos a una secuencia embriagadora, tanto por su definición visual e intensidad como por la narración que imprime el compositor; pronto nos encontramos ante un formidable recuerdo al fragmento de ‘’Troya’’ en el que Héctor y Aquiles se enfrentan, no por las notas sino por la forma y estructura y la fuerza que el compositor sugiere. Es una escena de ritmos variables, magistralmente adaptados por Horner y encumbrados, curiosamente, en mitad del fragmento musical: la estabilización de monstruo en el intento de vuelo. El músico da un golpe de percusión y graves repentino que nos deja asombrados; mientras tanto, continúa el vuelo, ahora apoyado por un armazón más heroico y uniforme. Un cuadro narrado de manera insuperable.
La segunda mitad de la historia se centra en los enfrentamientos y conflictos bélicos entre humanos y el clan Omaticaya, por lo que la partitura cambia de orientación y aglutina toda la fuerza en una disposición trágica. La música será más oscura y dramática, incluyendo lamentos de voz (muy usados por el músico en obras anteriores) y una percusión igual de potente pero, si cabe, más amarga. Idas y venidas y largas secuencias narrativas que alcanzan un nivel realmente alto. Sólo los instantes de esperanza del clan, alentado por Jake, responderán a momentos heroicos en los que Horner, como nadie, sabe brillar. Un final, de nuevo con los temas delicados de la primera parte, concluye la historia con un tono dulce e intimista, acudiendo a una estructura muy similar a la usada en el inicio.

Concluyendo, ‘’Avatar’’ resulta una partitura de altísimo nivel narrativo y descriptivo y su creador, James Horner, alcanza cotas en tales ámbitos como hacía muchos años no lograba. Éste es su punto fuerte. No creo que los tenga débiles, pero sí el aspecto a valorar y que le hace bajar ligeramente de nivel, y es su reiterada alusión a temas, estructuras y variaciones sobre obras pasadas. La originalidad compositiva, en este sentido, decae. Gran obra, no obstante, que debería ser referencia de cómo una partitura se empastarse a la imagen.

ESCÚCHALA SI…: eres un fiel seguidor de Horner y su buena composición para cine.
NO LA ESCUCHES SI…: en lo primero que te fijas es en los parecidos a trabajos anteriores.
LLEGARÁ A SER UN CLÁSICO: no.
OTROS TRABAJOS RECOMENDADOS DEL AUTOR: ”Una mente maravillosa”, ”Leyendas de pasión”.

PUNTUACIÓN: 8.5

Puntuación

Nota 85
Total
85 Muy buena!

Antonio Miranda
Antonio Miranda

Apasionado del Arte y la Filosofía; la música clásica y la pintura; la música de cine y la literatura; pintor artístico, compositor y amante de la poesía de García Lorca, una buena sesión de jazz o las novelas de Pío Baroja; la arquitectura clásica, el romanticismo o cualquier manifestación artística compleja.

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